Refugios y malgas que cocinan con lo que hay
En las cocinas de altura manda la despensa: sopas con cebada, huevos de gallinas vecinas, quesos que cambiaron de cara con la semana. Pregunta por el plato del día y deja que la cocinera te cuente por qué hoy hay polenta y mañana frittata. Comer lo disponible es aceptar la montaña como anfitriona. Agradece con calma, devuelve los platos, y anota en tu libreta ese sabor que difícilmente se repetirá igual.